¿En qué fue Judas mejor que nosotros?

“He pecado entregando sangre inocente” (Mateo 27:4).
Veo al menos tres cosas en las que Judas actuó mejor que nosotros.
  • Judas vendió a Jesús por treinta piezas de plata, mientras que en ocasiones nosotros lo hacemos por un precio aun más bajo —a veces gratuitamente. Es común oír del contraste Judas-Pedro al estudiar el tema de Judas, y enfatizar, correctamente, que Pedro se arrepintió piadosamente y Judas no. Pero no dejemos de ver lo siguiente: Pedro no recibió un centavo por negar a Cristo. En lugar de ser prestos a denostar contra Judas, pongamos el dedo acusador contra nosotros mismos, que por tonterías dejamos de hacer la voluntad de Dios.
  • Judas oyó la voz de su conciencia que le decía que era culpable, mientras que nosotros en muchas ocasiones decidimos hacer caso omiso a sus acusaciones. Había cometido el crimen más horrendo, ¡pero su conciencia todavía funcionaba! Cuidémonos del endurecimiento del corazón y de tener conciencias cauterizadas por el pecado. Pecar y permanecer imperturbables no es una muestra de ser mejores que Judas. Es cierto que él no supo solucionar su problema de la manera correcta, pero también es cierto que muchas veces nosotros somos más insensibles al pecado, pues lo tragamos y llevamos a cabo sin perder siquiera el sueño. No deja de haber aquellos que llegan hasta a hablar con orgullo de desvaríos que han cometido impunemente.
  • Judas reconoció el hecho de que había pecado, mientras nosotros pecamos muchas veces sin admitirlo y confesarlo. Llamó al pecado por su nombre, mientras nosotros lo disfrazamos de muchas otras cosas para no admitir una vez más lo que realmente somos: pecadores. Y aun cuando confesamos nuestros pecados, no lo hacemos porque somos mejores que él; lo único que eso muestra es que Dios ha tenido misericordia. La gloria de que un David o un Pedro se hayan arrepentido de la forma correcta no es de ellos, sino del Dios que es amplio en perdonar.
Señor, perdona nuestras traiciones. Nosotros también hemos pecado contra el Rey de reyes y el Señor de señores; eso no es otra cosa que rebeldía. Perdónanos. No somos mejores que Judas, pero por amor de tu nombre, haz que tu gracia nos haga mejores. Haznos más sensibles al pecado, más deseosos de agradarte. Que la gran guía para lo que hacemos y dejamos de hacer no sea el cómo nos sentimos, sino el cómo Tú te sientes. Alabamos tu gran disposición perdonadora, y nos regocijamos en que tu gracia es más grande que todos nuestros pecados. ¡Aleluya!
Fuente: http://elsonidodelaverdad.blogspot.com/
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